¡Amiga, date cuenta! [De la falsa ilusión de igualdad en el Norte]

La verdad es que a pesar de que la economía feminista es mi área de especialidad y veo este tipo de información sobre brechas de género continuamente, no deja de sorprenderme e indignarme ver tales diferencias y la situación tan injusta en la que el sistema patriarcal nos coloca a las mujeres.

¡Amiga (europea), date cuenta!

Hoy mientras hacía mi recorrido diario por las noticias del mundo encontré muchas notas relacionadas con la próxima huelga feminista del día 8 de marzo y la situación de las mujeres en distintas partes del mundo. Entre estas estaba una que informaba sobre las brechas salariales y laborales entre hombres y mujeres en Europa y hacía énfasis en el caso de España.

La verdad es que a pesar de que la economía feminista es mi área de especialidad y veo este tipo de información sobre brechas de género continuamente, no deja de sorprenderme e indignarme ver tales diferencias y la situación tan injusta en la que el sistema patriarcal nos coloca a las mujeres.

Algunos de esos datos contundentes son:

Bueno, como ves, la situación de las mujeres españolas, y europeas en general, no es tan halagadora. Mientras leía el artículo pensaba en la apariencia inventada de Europa ante el mundo: ‘el famoso Norte global, el idílico primer mundo (aunque no lo crean mucha gente todavía se refiere así a los hoy llamados países desarrollados), “super progre” en términos sociales, que las mujeres están ya liberadísimas, que hay una igualdad ideal y plena, etc.’ Villa Feliz, vamos.

Y no solo en el aspecto de la igualdad de género, sino en cualquier otro tema o problemática social, Europa está idealizada, pero basta indagar un poco en la realidad para desmontar el castillo de naipes.

Como recordarás, o si no lo recuerdas lo repito, soy mexicana y vivo en España, y en los países del llamado Sur global este tipo de discursos apologéticos de las sociedades europeas (explícitos o implícitos) son super comunes en las pláticas más cotidianas o hasta en lo difundido por las instituciones más formales de la superestructura social.

Y aunque el Norte global mismo construyó y difundió esos discursos, las mentiras cuando se repiten muchas veces se las termina creyendo hasta el que las dijo. El aceptar y mirar como ejemplo de todo a las sociedades europeas lo entiendo por parte de la gente del Sur, a la que se le ha metido esa idea de aspirar a ser como el Norte hasta en la sopa, pero resulta que los mismos europeos que viven en sus carnes la falsedad de ese cuento se lo han creído.

¡Amiga (europea), date cuenta!

Puedo dar varios ejemplos, pero puntualmente con el tema de la igualdad de género tengo algunas cuantas experiencias. A la par que leía los contundentes estadísticos del artículo me venían a la mente mujeres europeas que cuando les decía que estaba en Europa haciendo estudios de género, feminismo y mujeres, me decían que entendían que eso hiciera falta en países como el mío, pero que en Europa el feminismo ya no era necesario.

Yo sé que no trataba de mujeres en situación de exclusión social, pero tampoco eran mujeres alejadas de realidades como las que describen esas estadísticas. Intentaba, en su momento, concientizarlas de las desigualdades estructurales que asumían normales, quizás algunas me escucharían, quizás otras no, pero lo que sí es seguro es que con esas experiencias confirmé que el superar (exitosamente) la crisis multidimensional que estamos atravesando pasa por descolonizar ideológicamente el Sur global, quitarle (a quien todavía las tenga) todas estas falsas ilusiones del mundo “primermundista perfecto”, porque luego hay que darle un “codazo” revelador al Norte mismo.

Llevo esta afirmación al terreno del feminismo y la situación de las mujeres, porque incluso (muchas) mujeres europeas inmersas en el mundo académico o activista del feminismo reproducen estas estructuras de “superioridad”, como si su papel fuese el de liberar o dar las pautas a las mujeres del Sur, pues ¡oh, sorpresa! al final, las brujas descolonizadas del Sur global, como agentes “externos”, tendrán que entrar a desestabilizar la apología que las brujas del Norte puedan estar reproduciendo de la propia estructura que están (o creen estar) combatiendo. Así que, brujas sureñas, cuando lo detecten habrá que darles el codazo y decirles “amiga, date cuenta”.

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