Ecofeminismo, ¿para qué?

Nos acercamos al punto de no retorno para recuperar la estabilidad ecológica del planeta. La necesidad de tomar conciencia ante la crisis ambiental que enfrentamos actualmente es un tema que derrama tinta todos los días, y también dinero.

Mi artículo para la escuela de feminismos alternativos periFéricas.

Nos acercamos al punto de no retorno para recuperar la estabilidad ecológica del planeta. La necesidad de tomar conciencia ante la crisis ambiental que enfrentamos actualmente es un tema que derrama tinta todos los días, y también dinero.

Como bien ya dijo la activista Petra Karin, “todos quieren volver a la naturaleza pero nadie quiere hacerlo a pie”. Es así que el capitalismo verde ha tomado parte, pues el desastre ambiental significa también muchas oportunidades de inversión y ganancia. Diversas industrias han adoptado el eslogan ambientalista y el consumo de sus mercancías se ha convertido en la forma de limpieza de conciencias para la sociedad de consumo.

Al margen, como siempre, surgen las alternativas reales, cooperativas y comunidades que ofrecen productos ecológicos e intentan generar una economía social y solidaria, antípodas de la lógica capitalista, que tienen enfrente una labor titánica y un camino en el cual es difícil evitar ser engullidos por la capacidad de transformación del modo de producción actual.

Aprovechando esta urgencia por salvar el mundo, también nos invade la moda de volver al mundo natural, pero con la comodidad de dejar intacto el funcionamiento socioeconómico. El regreso del hijo pródigo (el mundo desarrollado) a la madre naturaleza no nos está conduciendo a un final feliz, pues lejos de generarse un despertar de conciencias, se están produciendo impactos negativos en territorios y comunidades de países del Sur global.

Toda este mercado New Age naturista, sobre todo la nueva industria del turismo espiritual, usa como gancho la relación histórica entre lo femenino y la naturaleza, así como la espiritualidad de muchas culturas no occidentales; sin embargo, solo lo ofrecen como elementos en “experiencias” mercantilizadas que banalizan rituales y culturas nativas (como retiros espirituales en medio de la selva amazónica a precios exorbitantes), al tiempo que a nivel global escala la violencia machista, el racismo hacia las culturas indígenas y el asesinato de líderes ecologistas en países del Sur.

¿Cómo luchar contra esta realidad tan desoladora?

¡Te invito a leer la segunda parte del artículo desde la página de la escuela de feminismos alternativos periFéricas!

También te invito a revisar el temario del curso de ecofeminismo que Bruja feminista imparte con periFéricas.

¡Felices estudios feministas!

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