¡No voy a tener hijos, déjenme en paz!

Nunca es suficiente y parece que la vida solo es una absurda lista preestablecida de metas para complacer a todos menos a ti. ¿Para cuándo el novio?, ¿para cuándo se casan?, ¿para cuando el bebé?, ¿para cuando la parejita?

Somos una pareja, él de 35 años y yo de 30, y tenemos decidido que no queremos procrear.

Bruja feminista ya te contó en otra entra de blog la historia de la feliz vasectomía que se hizo su pareja, fue la mejor decisión que pudimos haber tomado y la mejor inversión que hemos hecho. Y aún mejor porque ambos teníamos clarísimo que no queremos hijos.

En lo personal, no tuve dificultad alguna para decidirme, yo desde muy joven he tenido claro que no deseo tener descendencia. Mi pareja, aunque lo llegó a dudar en algún momento de su vida, también lo tenía claro ya cuando lo conocí.

El tema con esto es que la tontería de las presiones sociales para reproducirse no se han dejado esperar. Nunca es suficiente y parece que la vida solo es una absurda lista preestablecida de metas para complacer a todos menos a ti. ¿Para cuándo el novio?, ¿para cuándo se casan?, ¿para cuando el bebé?, ¿para cuando la parejita?

Yo les pregunto, ¿para cuándo van a dejar de repetir tonterías como borregos y dejar a la gente vivir su vida en paz?, sobre todo a las mujeres. Repitan conmigo: “las mujeres pueden y deben vivir su vida como les dé la gana vivirla”. Ninguna mujer tiene la obligación de tener hijos y es una tontería aún más grande pensar que si no es madre no es una “mujer completa y plena” (whatever that means).

Yo nunca lo he deseado, y no estoy diciendo que todas deban verlo así, al contrario, quien lo desee y sea parte de su realización personal me alegro; lo que digo es que nunca debe ser por presiones sociales, no todas estamos aquí para engendrar. Tampoco estoy diciendo que eso nos permita desentendernos de nuestra parte de responsabilidad social de cuidar, pero no necesitamos traer más seres humanos al mundo para dar amor, cariño y cuidar de los demás.

De hecho, gran parte de nuestra motivación para cerrar sin debut la fábrica de bebés fue que el mundo se está yendo un poco al traste (por decirlo suavemente y quien lo dude o no sepa de que hablo pues será un ciego ermitaño viviendo en una caverna sin wifi ni contacto humano) y que nuestras circunstancias no son ni de cerca buenas para hacernos cargo en debidas condiciones de un ser humano más.

Así que no, no es por egoísmo, de hecho tenemos claro que al no meternos en el marrón que nos supondría un vástago tendremos una vida menos enajenada para compartir con quienes queremos y que ya están sobre la faz de la Tierra. Además de que ante el incierto y nada halagador futuro que se viene, nos parece más egoísta traer a una criatura que no lo ha pedido a sufrir el declive de este mundo cada vez más decadente.

Fuera de eso, hablando a título personal como mujer, nunca me ha hecho ni un poco de ilusión la experiencia de la maternidad, la respeto y admiro, pero hay que saber aceptar qué es y qué no es para ti; y para mí no es. Y aunque sea así de simple y sencillo, el derecho básico a decidir sobre tu cuerpo y vida, lo curioso es que, al menos en mi experiencia personal, me he encontrado con más mujeres que hombres que me lo han cuestionado o señalado como si fuese yo “rara”.

La primera experiencia que tuve fue, recuerdo bien, cuando tenía como 16 años, estaba en el bachillerato y un par de compañeras de clase me preguntaron que a qué edad me quería casar y tener hijos o algo así. Respondí con toda naturalidad que pareja pues seguro que tendría alguna algún día, pero que tampoco lo tenía programado; y en cuanto a los hijos que nuca iba a tener. Me dijeron que qué rara era, que “todas las mujeres” desean tener hijos.

De ahí en adelante recuerdo otras tantas, no ha parado, a nivel familiar muchas más. El machismo enraizado en mi cultura (mexicana) es patrocinador de estas historias, y ahora que tengo las gafas violetas siempre puestas, hago una mirada al pasado y recuerdo muchas anécdotas en las que las mujeres resultan las principales guardianas del privilegio masculino y de la vigilancia y sometimiento de la vida y cuerpo de las mujeres a los mandatos sociales. (Ni de eso se ocupan los machos, cuando un sistema de opresión triunfa del todo es cuando los mismos oprimidos vigilan que se perpetúe la opresión sobre ellos, sad but true).

Una en particular que recuerdo fue que una tía mía decidió hacerse la cirugía de la ligadura de trompas para no tener más hijos, ya tenía dos. A todo esto, ella “temía” decirle a su suegra, para que no se fuese a enfadar por haber cerrado la fábrica de bebés, y sus cuñadas, las hermanas de su marido, resultaron enojadas con ella por haberlo hecho.

Así de absurdo como suena, las principales ofendidas de que ella haya decidido sobre su cuerpo y vida reproductiva eran las demás mujeres de la familia porque “ya no le iba a poder dar más hijos a su hermano”. Y así como esta historieta, varias.

En fin, que yo he aprendido a hacer oídos sordos y a contarlo sin mayor reparo y si alguien se enfada o me ve como una “rara” me tiene sin cuidado, me cuesta trabajo ver que a día de hoy las mismas mujeres nos pongamos el pie para tener el derecho básico de decidir sobre nuestra vida sexual y reproductiva, pero pasa y mucho, amiga feminista.

Antes de enfadarme más, concluyo este post diciéndole a quien me lea y que ha tomado la misma decisión, Bruja feminista te apoya; no estás sola. Si tu pareja se va a hacer vasectomía o tú la ligadura o simplemente vas a evitar embarazo con otros métodos, hazlo; es tu vida y la de nadie más y que no te coman el coco con presiones sociales absurdas. Igualmente, si decides tener hijos que sea por que tienes claro todo lo que conlleva y quieres vivir por deseo personal la experiencia de la maternidad.

Si tienes deseo de sacar algo de tu sistema en relación a este tema, Bruja feminista te lee atenta. Fin de la entrada y hasta pronto.

4 comentarios en “¡No voy a tener hijos, déjenme en paz!”

  1. No hay que ser ni bruja ni feminista para defender la idea del derecho a la NO-Maternidad. La gente tiene la “mala costumbre” de penetrar en la intimidad con preguntas y juzgar. Es el tiempo para cerrar la puerta e ignorarlas, es el tiempo de madurez societal.

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  2. Mi única hija también lo tuvo muy claro siempre. Decía que no iba a tener hijos ya pasada la adolescencia. Ahí comenzó su feminismo y puso en su habitación: “Feminism saved my life”. Mi esposa decía “bah, ya cambiarás de idea”
    Pues no y añadía “… además hay muchos niños que se pueden adoptar, no hace falta parir uno más”
    “Mi niña” es una mujer increíble que reparte cariño y tiene claros sus valores fundamentales y lucha por los de los demás, por la ecología y los animales.
    Tienes razón en cuán podrida está la sociedad. De ahí que la naturaleza esté quedando hecha un asco.
    Que te digan “rara” nos hermana desde ámbitos diferentes. ¿No es más raro y difícil de digerir que un bebé acabe en el cubo de la basura, inconsciente por sobredosis, con la tripa hinchada sin comer, con moratones, violado o maltratado psicológicamente? ¿No es eso raro y propio de inconscientes, estúpidos o bárbaros?
    Mira. Haces requetebién.
    Y me encanta ver una familia con dos o tres hijos cuando están al menos bien en apariencia, educados y por que niños y niñas me dan felicidad. Pero verlos no es tenerlos.
    Y de ti me encanta tu libertad para razonar y ser coherente con tu sensación y lo serio que es tener hijos.

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    1. Hola, Fermin. Gracias por el comentario. Me alegra saber que hay mujeres como tu hija por ahí haciendo del mundo un lugar mejor y demostrando que para eso no es necesario complacer los mandatos sociales, y no porque sea “malo” se madre, sino porque mujeres como ella demuestran que ser libre no significa ser irresponsable o desentenderse de lo verdaderamente importante, todo lo contrario, ser libre te hace más consciente de las circunstancias de los demás y de todas las formas de vida que te rodean.
      También me alegra saber que hay hombres que lo comprenden y apoyan a las mujeres que tomamos la decisión de no ser madres.
      Saludos.

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