Del miedo de la primera infección vaginal a la ginecología autogestiva.

El feminismo me facilitó la experiencia y la sabiduría de otras mujeres, me permitió acercarme a la autogestión de mi salud, a escuchar mi cuerpo y a estudiar cosas que creía ajenas o de poco importancia de aprender, pero que en realidad significaba dejar mi salud y mi cuerpo completamente en otras manos.

¿Quién no ha sufrido una infección vaginal por la candida?

Si tú no, considérate afortunada, porque la mayoría de las mujeres ha pasado o pasará por allí. Yo nunca la había tenido hasta que la tuve a los veintisiete años de edad. Ahora tengo treinta y desde entonces la he tenido tres veces.

Para quien no lo sepa, la candidiasis vaginal es una infección causada por el hongo Candida albicans que suele estar presente en la vagina, pero cuando hay alteración de la flora vaginal se va de madre e invade con consecuencias desagradables.

Las causas son muchas, desde el estrés hasta haber estado tomando antibióticos que terminaron con tu microbiota vaginal y dejaron el camino libre a la candida. Parte de empezar a conocerse es averiguar qué es lo que te la desencadena.

Los síntomas, pues tampoco son iguales en todas las mujeres, pero lo más característico de la candidiasis es el flujo color blanco y espeso, como con grumos y generalmente da sensación de picazón y resequedad.

La primera vez que lo tuve fue un infierno, nunca había tenido ninguna molestia de ningún tipo en la zona, ni en la vagina ni en la vulva, así que al comenzar a sentir hinchazón e incomodidad me entró paranoia y fui con una ginecóloga. En ese entonces Bruja feminista vivía en una ciudad muy calurosa y no estaba acostumbrada, seguro que ese fue un factor desencadenante, (porque casualmente la segunda vez que me dio también fue estando en una ciudad muy calurosa).

La ginecóloga me dijo que tenía candidiasis, me mandó un tratamiento de óvulos intravaginales y una pomada para la vulva. Las cremas y óvulos antifúngicos es lo que se suele recetar.  Terminé el tratamiento, pero no fue suficiente, la infección persistió; fui a otra ginecóloga y me mandó más óvulos. Para no hacer el cuento largo, así estuve tres meses, cada vez peor y pasé por tres o cuatro consultas médicas y nada.

Decidí ponerme en mis propias manos y santo remedio. Comencé a investigar, me empapé de la experiencia de otras mujeres y de materiales de ginecología alternativa y autogestiva. Fue revelador y me adentré a un mundo fascinante, desde entonces me sigo formando de manera autodidacta en temas de salud femenina.

La segunda vez que me atacó la candidiasis ya tenía mi plan de acción diseñado y lo apliqué enseguida noté los síntomas, así que no lo padecí en lo absoluto, puse remedio inmediato.

Ahora me vino de nuevo, pero he implementado el plan de ataque a paso veloz, aumentado y mejorado. A dos días de iniciarlo se ve de sobra que Bruja feminista va a vencer a la candida.

Te cuento en que consiste mi plan de guerra. Primero, dejé definitivamente las píldoras anticonceptivas. Este es un tema largo en sí mismo, así que no profundizaré y lo hablaré en otra entrada, pero es una de las mejores decisiones que he tomado en la vida. Por si no lo sabías, sí, el uso de las píldoras puede causar infecciones vaginales.

Segundo, dieta anticandida. Sobre cómo hacerla hay muchas opiniones en Internet, pero lo básico es evitar azúcares y comer sano, y ayuda mucho comer y tomar cosas ácidas como jugos de limón.

Tercero, aceite esencial de árbol de té. Es muy útil para combatir y evitar infecciones, yo lo uso diluido en agua para hacerme lavados externos en la zona genital, también lo tomo en las mañanas en ayunas diluido en jugo de limón. CUIDADO, no todo el aceite de árbol de té se puede tomar, tiene que tener especificado que es apto para consumo y no solo para uso externo, es más difícil de conseguir el que puede ser tomado y la etiqueta lo especifica. (Hay muchas formas más de usar el aceite de árbol de té, en óvulos, vaporizaciones, etc., si tienes inquietud al respecto consúltamelo, pero Bruja feminista te comenta cómo ella lo usa).

Cuarto, ajo. El ajo va a ser tu mejor aliado en la guerra. Yo lo tomo en ayunas, corto un trozo al tamaño de una píldora y lo trago con el jugo de limón en el que diluí el aceite de árbol de té. También, si la infección es fuerte lo uso como óvulo vaginal. Respecto a esto último no lo recomiendo con ligereza, puesto que el ajo es fuerte y hay a quienes les quema; a mí en lo personal me funciona. Consigo ajo ecológico, cojo un diente y lo cubro con aceite de coco ecológico y lo introduzco durante dos o tres horas durante cinco días. (Al igual que con el aceite de árbol de té, éstas son las formas en que yo empleo el ajo, pero hay más formas de usar el ajo para combatir la candidiasis, si quieres saber más pregúntamelo).

Quinto, aceite de coco ecológico. Lo uso para cubrir el ajo en caso de que lo vaya a usar como óvulo intravaginal. También lo uso como pomada externa, para calmar la picazón de la vulva y rehidratar la piel de la zona, alivia mucho. Así mismo, me como una cucharadita diaria. (Lo mismo que con el aceite de árbol y el ajo, así uso yo el aceite de coco, pero hay más formas de usarlo, por ejemplo haciendo óvulos combinándolo con más ingredientes, también puedes consultarme al respecto).

Sexto, calzones. Con la ropa interior hago varias cosas. Solo uso de algodón y completos, no fibras sintéticas ni tangas, no son buenas, no permiten la absorción de sudor o fluidos. Las lavo aparte del resto de la ropa, con agua caliente y con jabón natural, sin perfumes ni suavizante. Todo esto lo hago tenga o no candidiasis, de hecho esto hay que hacerlo para prevenir.

Séptimo, ejercicio y meditación. Muchas veces el estrés causa la candidiasis, y el tenerla genera aun más estrés que no te permitirá deshacerte de ella. Así que recomiendo hacer ejercicio y relajarse un poco. Digo ejercicio y meditación pero el punto es hacer algo que te relaje y distraiga, que te genere endorfinas y no estar pensando en el asunto todo el tiempo. Es complicado porque la incomodidad está allí, pero justo por eso hay que intentar despejar la cabeza y distraerse.

Octavo, repoblar la flora vaginal. La flora vaginal son todas las bacterias “buenas”, lactobacilos, que están presentes en la vagina sana. El equilibro de esta microbiota es lo que hay que recuperar, para lo cual yo uso óvulos o píldoras de probióticos vaginales. Se consiguen en las farmacias. Posterior a terminar el tratamiento de ajo o aceite de árbol de té, cuando ya no hay síntomas de la infección, uso uno de estos óvulos o píldoras cuando me voy a dormir. (Hay países donde estos óvulos o píldoras no se venden, la alternativa es el uso de yogur natural, sin azúcares. Yo nunca lo he usado, siempre he usado los óvulos, pero quizás lo pruebe cuando termine el tratamiento anticándida que tengo ahora en marcha, ya te diré como me va con el yogur).

Noveno, no hacer lavados internos. Bruja feminista, de entre los consejos o remedios que suelen haber por Internet, el que no recomienda es el de las duchas o lavados internos. Yo sé que la candidiasis te provoca el deseo de hacerlo, coger y lavar por dentro y listo; pero no, en realidad no es recomendable hacerlo, las duchas internas no son buenas, barren con todo lo que hay allí, y allí no solo está la cándida, está también toda la flora vaginal que más bien hay que recuperar. No aconsejo hacer lavativas vaginales, yo las hice cuando la primera vez que me dio candidiasis porque me las recetó la primera ginecóloga con la que fui y yo creo que esa fue la causa de que en esa primera ocasión me persistiera tanto la infección, así que no, no las recomiendo. No sé porqué las receta, de hecho otros médicos y médicas con las que fui después me dijeron que no se recomiendan o al menos no abusar de ellas, y a mi esa primera ginecóloga me hizo hacerlas durante dos semanas. En fin, adelantando lo que diré más adelante, no todos los médicos son buenos y que hay que aprender sobre el propio cuerpo y a autogestionar la salud.

Cabe aclarar que este texto no sustituye una consulta profesional, ni es la solución al problema de la candidiasis de todas las mujeres y tampoco es una lista exhaustiva de todas las alternativas existentes para tratarlo (de hecho hay muchísima información sobre el tema); pero si el desahogo de Bruja feminista al contar su experiencia (ésta o cualquier otra que cuente en este blog) ayuda a alguna enseñándole algo que no sabía o al menos haciéndole sentir acompañada en los terribles momentos de padecimiento de la candida, pues me doy por bien servida puesto que ese es el cometido.

Además, la intención de este texto es un poco más amplia, este tercer encuentro con la candidiasis me ha recordado que la parte positiva de mi primera infección vaginal fue que me acercó a la relación del feminismo con el cuerpo y la salud.

Ser feminista me facilitó el camino, quizás hubiera llegado igual sin ser feminista, pero dando más vueltas. El feminismo me facilitó la experiencia y la sabiduría de otras mujeres, me permitió acercarme a la autogestión de mi salud, a escuchar mi cuerpo y a estudiar cosas que creía ajenas o de poco importancia de aprender, pero que en realidad significaba dejar mi salud y mi cuerpo completamente en otras manos. Además de que es un mundo fascinante, sumamente interesante y del cual, cada vez me convenzo más, todas deberíamos saber.

No me malinterpretes, voy al médico y respeto los conocimientos que tienen, y hay aspectos de la salud que solo una persona calificada y formada podrá atender. Lo que estoy apuntando es que la medicina mainstream no es la única vía de gestión de salud y de hecho podríamos evitar mucho más ir corriendo de últimas al médico si supiéramos todas y todos un poco más sobre nuestro cuerpo, sobre prevención y autogestión básica de la salud. De esto te das cuenta cuando toca ir al médico y no sabes escuchar a tu cuerpo porque lo desconoces totalmente, te encuentras con que ni siquiera sabes explicar tu dolencia o malestar. Vamos, que hay mujeres que nunca han visto su vulva en un espejo siquiera, por ejemplo.

El establecer una relación natural, curiosa y sin tabús con tu propio cuerpo es el primer paso para tener control sobre tu salud, así de raro como te pueda sonar. El feminismo lucha para que las mujeres recuperemos nuestros cuerpos, ¿cómo recuperas algo que no conoces? Una vez que adquieres el hábito de entender de forma profunda lo que ocurre en ti misma observándote, investigando y escuchando a otras mujeres, estás recuperando el poder que se nos ha quitado para decidir sobre nuestra salud y nuestros cuerpos. Bruja feminista espera estar haciéndote sentido en este párrafo. Quizás cuando inicies este viaje, que ella ya ha emprendido, la comprenderás. Espero que ya seamos compañeras en el camino y si aún no es así, Bruja feminista te invita y ofrece sus humildes conocimientos y experiencias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s